¿Sexo en Nueva York?

Nueva York. Todas hemos crecido en la fascinante ciudad de los rascacielos. El cine nos la ha brindado y nosotras la hemos hecho nuestra. Los policías persiguiendo a los delincuentes, los inmigrantes de antaño recién llegados del Viejo Continente, los bomberos rescatando a la gente de un edificio en llamas, las bailarinas de los grandes musicales, las chicas de pueblo que sueñan en alcanzar la fama, las protagonistas de las comedias románticas, Woody Allen y Diane Keaton…Todos ellos, en color o en blanco y negro, han habitado sus calles, parques y grandes avenidas. Y nosotras, con ellos, hemos recorrido la ciudad entera. 

Pero casi siempre nos fue vetado algo: el sexo. Esa parte de la peli siempre quedaba difuminada, acompañada de una melodía cursi…y al día siguiente todo era felicidad y sonrisas risueñas como si, con tan sólo tocarse, los protagonista de la película pudieran alcanzar el clímax más placentero. Lo que nadie decía es que a menudo ella no llegaba al orgasmo, que en ocasiones él terminaba demasiado deprisa o no terminaba nunca, que ella una vez mencionó el nombre de su ex o que simplemente no había química entre los buenorros de la peli. Nadie decía nada de esto y nosotras llegamos a pensar que era cierto; que si lo encontrabas a él, al chico perfecto, el resto iba a salir sobre ruedas.

Hasta que llegó Carrie Bradshaw y nos desveló, junto a sus amigas, la verdad. Y la verdad es que el sexo en la ciudad de los sueños no tiene nada que ver con las películas. Esas cuatro amigas empezaron a hablar de lo prohibido y dijeron basta a tanto silencio. Hablaban de sexo, practicaban el sexo, a menudo y con muchos hombres, y no se avergonzaban de ello. Comentaban la jugada a la hora del brunch, viendo escaparates o paseando por Central Park. En voz alta y sin esconderse, sirviendo de ejemplo a miles de mujeres que no se atrevían a hablar de ello. Y todas empezamos a escucharlas, a disfrutar con sus aventuras y a reírnos con su sarcasmo. Queríamos ser cómo ellas. Tener sus fabulosos trabajos, un montón de tiempo libre, el apartamento de Carrie y un buen sueldo que nos permitiera vestir de Dior y calzar de Blahnik. Pero, sobre todo, queríamos tener unas amigas tan leales y divertidas como ellas, con quiénes charlar de sexo tomando un café y reírnos de nuestros defectos.

Sexo en Nueva York, para algunas una simple serie de ficción, para otras un manual de estilo de vida, se convirtió durante una temporada en mi pasatiempo favorito. Con Carrie y sus amigas me reí un montón y pasé grandes momentos con mi madre y mis amigas. Es por ello que con este blog que hoy inauguro, quiero rendirles un pequeño homenaje. No nos engañemos, nos encantan los hombres, disfrutamos con el sexo y nos gusta, tanto o más que a ellos, hablarlo con nuestras amigas. Así que te invito a reír y pensar un poco con mis reflexiones sobre las relaciones entre ellos y nosotras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s